Recibir productos en consignación permite ampliar surtido sin comprar toda la mercadería por adelantado. También puede ayudar a probar nuevas categorías o trabajar con productores locales. Pero si las unidades se mezclan con el stock propio, las liquidaciones terminan dependiendo de la memoria.
La clave es separar claramente qué producto pertenece a cada proveedor, cuándo ingresó, cuánto se vendió y qué importe corresponde liquidar.
Define condiciones antes del ingreso
- Productos: detalle, variantes y cantidades recibidas.
- Precio: valor de venta y monto o porcentaje para cada parte.
- Plazo: fecha de revisión, liquidación o devolución.
- Responsabilidad: tratamiento de roturas, pérdidas y descuentos.
- Reposición: reglas para renovar unidades vendidas.
Separa el inventario
Un producto consignado puede estar disponible para vender, pero no representa el mismo compromiso financiero que una unidad comprada. Etiqueta su origen y registra movimientos en una ubicación o categoría diferenciada.
- Registra cada ingreso con fecha y proveedor.
- Identifica unidades vendidas y devoluciones.
- Revisa existencias físicas antes de liquidar.
- Genera un resumen claro para ambas partes.
- Cierra el período y deja saldo pendiente visible.
Evita errores frecuentes
Liquidar solo por caja
La caja muestra cobros, pero no siempre identifica origen, descuentos o devoluciones. Cruza ventas con stock consignado.
No revisar productos lentos
La mercadería sin movimiento ocupa espacio. Evalúa rotación y devuelve o reemplaza lo que no funciona.
Indicadores útiles
- Rotación: unidades vendidas sobre unidades recibidas.
- Saldo a liquidar: importe pendiente por proveedor.
- Antigüedad: productos consignados sin movimiento.
- Diferencias: faltantes, roturas y ajustes.
Conclusión
La consignación puede ampliar oportunidades sin inmovilizar tanto capital. Para que funcione, registra ingresos, ventas, devoluciones y liquidaciones con reglas simples. La transparencia protege la relación comercial.
